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LOS JUGUETES COMO RECURSO DIDÁCTICO: ANÁLISIS Y VALORACIÓN.

 

Partimos de dos principios: uno, que la principal actividad del niño pequeño es el juego, y otro, que todo lo que se utiliza para jugar puede ser considerado como juguete. El niño juega con su cuerpo, con objetos, con personas y con juguetes. El juguete es cualquier objeto que el niño emplee para entretenerse y jugar cuando utiliza la imaginación. Tiene un gran contenido social.
El juguete sirve de estimulo para que el niño explore el entorno individualmente, enriqueciendo las percepciones que recibe; lo utiliza proyectivamente, posibilitando la evasión; además, a través del juguete, el niño aprehende el mundo en el que se encuentra, ya que el juguete no puede desligarse de la sociedad que lo ha producido, puesto que el juguete reproduce modelos y valores sociales.
La forma de utilizarlo potencia y favorece determinadas actitudes y la transmisión de valores sociales.
El juego es importante para conseguir un desarrollo integral. Los diferentes autores, psicólogos y pedagogos lo reconocen, entre ellos, Froebel, Decroly, Piaget, Brunner, Montesori.
La LOE marca el juego como método de trabajo en Educación Infantil.
El juego es un elemento educativo fundamental en la vida de los niños y de las niñas, y tanto en la escuela como en sus casas es la actividad preferida.
¿Cómo ayuda el juego al niño? Por un lado, a nivel cognoscitivo ya que facilita aprendizajes, y por otro a nivel afectivo- social formando la personalidad.
Facilita aprendizajes ya que el juego es motivador (le interesa, le gusta), potencial de transferencia (estimulación y placer) y refuerzo (permite repetición y aprende).
El juego en las dimensiones afectiva, social, cognitiva y sensorio motora:
El juego tiene dos componentes, uno de entretenimiento y otro educativo. Cuando los niños juegan se divierten y también se educan, aunque se haga sin intención. Es el adulto el que programa actividades lúdicas con determinados objetivos.
Por ejemplo, a través de juegos motóricos y sensoriales el niño desarrolla destrezas motrices, toma conciencia de su propio cuerpo, aprende a utilizarlo y a controlarlo, se estimula y desarrollan sus sentidos.
El juego ayuda al niño en su desarrollo en las diferentes dimensiones afectiva, motriz, cognitiva y social.
En la dimensión afectiva, el juego controla emociones, atribuye cualidades, sentimientos y actitudes a objetos y personas. Gracias al acercamiento ayuda a establecer y mantener vínculos afectivos. Afirma su ser, demuestra poder y autonomía. Por ejemplo, la relación afectiva con un osito de peluche.
En la dimensión social, el juego introduce al niño en formas sociales, al principio juega solo, luego con sus padres y posteriormente con otros niños. Compartiendo el juego con otros niños supera el egocentrismo y comprende el punto de vista de los demás. Posee el sentimiento de pertenencia a un grupo.
Fomenta relaciones a través de:
- Juego turbulento (0-2 años), contacto físico y social, Ej. Juego de carreras
- Juego simbólico (2 a 6 años), interacciones sociales, papeles sociales, imitación. Ejemplo, juego de cocinitas.
- Juego de reglas (5/6 años), relaciones sociales con compañeros de juego, toman conciencia de los derechos de los demás. Ejemplo: parchís.
En la dimensión cognitiva, el juego simbólico desarrolla el pensamiento, potencia la formación del lenguaje y la comunicación, la capacidad de representación y el juego crea conflictos cognitivos. Un ejemplo de juguete sería el guiñol.
En cuanto a la dimensión motriz, el juego le permite la sincronización de movimientos, la coordinación visio- motora, desarrollo de musculatura gruesa y fina. Ejemplo de juguetes sería hacer juegos de encaje, bolos, lanzar la pelota y recogerla.
En la siguiente tabla se ven la implicación del juego y el juguete en las dimensiones social, cognitiva, motora y afectiva:
A través del juguete se adquieren: conocimientos sobre los objetos y el medio, se desarrollan hábitos y se transmiten costumbres y tradiciones culturales. De ahí la importancia de utilizarlo como recurso didáctico en las intervenciones con niños.
También tenemos que tener en cuenta que el juguete tiene que ser el adecuado para conseguir los procedimientos, conceptos, actitudes y valores óptimos.
Es posible que no sea el adecuado por sus condiciones materiales o puede que sea un buen juguete en sí, pero no el apropiado para un niño determinado.
El juguete ha de salir del bazar para ocupar el sitio que le corresponde en los laboratorios psicopedagógicos y centros de experimentación y estudio. O si se prefiere, pedagogos y psicólogos han de inspirar e intervenir en los proyectos y realizaciones de fábricas y editoriales donde el juguete no debe ser fabricado desde perspectivas puramente técnicas o económicas. Seria imprescindible que diseñadores y fabricantes contaran con dominio de psicología infantil.
Un diseño que ayude a motricidad, al desarrollo sensoespacial, social y a la adquisición del lenguaje.


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