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¿MI HIJO SE ALIMENTA BIEN?

Un estudio realizado por los investigadores de las universidades de Londres, basado en14 mil niños, demostró que existe “un sólida asociación entre hábitos alimenticios en los primeros años de vida y el posterior desarrollo escolar”, lo que nos lleva a sensibilizarnos sobre la importancia de ser muy cuidadoso con a dieta de nuestros hijos, principalmente en esta etapa de vida.
La modernización en nuestros días ejerce nuevos retos y problemas: uno de ellos es la poca disponibilidad de tiempo para supervisar la alimentación de los niños, muchos de los cuales no reciben los requerimientos nutricionales para su edad.
Durante los seis primeros meses de vida, la leche es el alimento exclusivo de su régimen y, posteriormente, de manera progresiva se van introduciendo diferentes alimentos en su dieta, en este orden: frutas, verduras, carnes de ave, pescado blanco, huevo, legumbres y, finalmente, la leche de vaca.
Cuando el niño llega al año de edad seguirá con estos mismos alimentos, pero en cantidades mayores, y es de vital importancia que tenga cuatro comidas diarias; por ejemplo: leche con cereales en el desayuno; puré de verduras con carne, pescado o huevo en la comida; papilla de frutas en la merienda y leche con cereales en la cena.
Es natural que el cambio a las papillas, entre los seis y doce mese de edad, genere rechazo por parte de los niños, ya que significa un cambio del alimento líquido al semisólido y sólido.
Por otro lado, los padres empiezan a preocupase por saber si sus hijos están recibiendo los nutrientes necesarios. Para responder esto hay que primero evaluara los niños de acuerdo con el desarrollo físico, midiendo el pesote manera regular e interpretándola de acuerdo con la edad y talla.

“La falta de apetito podría ser un indicador de que nuestro hijo tiene déficit de hierro, vitamina B o magnesio. Se aconseja suplementarlo con vitaminas”.

PERCENTIL
Sin embargo, el tener un peso dentro del rango de normalidad no garantiza siempre que el niño se este desarrollando bien.
Para ello se utilizan curvas de crecimiento que permiten evaluar el peso, la talla y el perímetro cefálico. Esta frecuencia se lama percentil o indicador nutricional.
La mayoría de la población esta en el 50 percentil, pero el niño estándar puede encontrarse entre el 5 y 95 percentil.
Ahora, un niño que tenia su peso de acuerdo con su talla en l percentil 50, y luego de tres a seis meses se encuentra en el percentil 25, aun se puede diagnosticarse como “normal”, pero debemos estar alerta ante esta brusca disminución para monitorea que no progrese hacia la desnutrición.

¿QUÉ HACER?
En caso de que nuestro hijos este desnutrido o en riesgo, lo preciso es garantizar un consumo adecuado de los macronutrientes: proteínas, carbohidratos y grasas en proporciones correctas que debe chequear con presición. Los organismos mundiales de salud siguen coincidiendo en que los mejore ratios son los de la pirámide alimenticia en donde las grasas (quesos, aceites, etc.) y dulces están en la cima y por ende deben consumirse en menores cantidades. Le siguen las proteínas (carnes, huevos, etc.) y lácteos al centro, luego frutas y verduras y como base las menestras, cereales y granos.
Las vitaminas no so consideradas macronutrientes. Pero cuando los niños tienen déficit de hierro, vitamina B o magnesio, esto puede manifestarse en la falta de apetito, y por ende traducirse en una disminución de peso. En estos casos se aconseja suplementa al niño con vitaminas y microelementos que ayuden a “despertar” su apetito.
Es importante no confundir suplementos nutricionales con leche. A partir del año de vida los niños toman leche de vaca porque esta contiene calcio y la vitamina B. Sin embargo, la cantidad de macronutrientes y energía que provee la leche es menor a la contenida en un alimento solido del mismo volumen. Los suplementos nutricionales si concentran y contienen la cantidad necesaria de nutrientes para un niño con problemas de nutrición y alimentación. Estudios demuestran que dos tomas suplemento nutricional al día, agregado a la dieta del niño que no come bien, beneficia el desarrollo físico e intelectual.


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