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¿POR QUÉ LES GUSTA TANTO DISFRAZARSE?

En muchos lugares se celebran desfiles y fiestas, y en los colegios y escuelas infantiles suelen preparar su propia celebración, en la que profesores y alumnos se disfrazan.
En la actualidad hay en el mercado una amplia gama de modelos para elegir, pero a muchos padres y niños les sigue gustando el "háztelo tu mismo". Lo cierto es que, si tenéis tiempo y ganas, es una buena manera de realizar una tarea divertida y en equipo junto a sus hijos.
Se habrán dado cuenta de que a todos los niños les gusta disfrazarse (en realidad no es a todos, pero sí a la gran mayoría). ¿Por qué les gusta tanto? Los niños no necesitan que lleguen los carnavales para disfrazarse. Cualquier fecha del año es buena para ellos. Disfrazarse o jugar a ser como el otro, forma parte de su desarrollo. Favorece el juego simbólico, la imaginación y la creatividad. Ellos observan atentamente qué hacen los adultos, algún personaje de ficción que esté de moda o alguien que les atraiga por algún motivo en especial; y se apropian de ello. Imitan esas acciones en sus juegos y van introduciendo modificaciones según les va pareciendo. Son capaces de conjugar en sus juegos realidad y fantasía, dar rienda suelta a su imaginación y meterse en el pellejo de Batman o Spiderman, por ejemplo, e ir salvando a los buenos y atacando a los malos. Por tanto, no es necesario esperar a los carnavales para disfrazarse. Es recomendable tener en casa un baúl con telas, gorros, y disfraces a los que los niños puedan acceder cuando quieran.
El hecho de que los niños se puedan disfrazar cuando quieran ya que no tienen una fecha especial para ella, tampoco es un no "yo me disfrazo en mi casa con mis amigos", sino que todos se disfrazan, uno puede salir a la calle con su disfraz preferido, hay fiesta y comida, y todo es muy divertido. Y... ¡los mayores (bueno, algunos) también se disfrazan! Es genial ver a papá vestido de pirata o a mamá de payaso.
Si algún niño no quiere disfrazarse no le obliguéis, sobre todo si es pequeño. A veces es por temor a lo desconocido, porque se ha pegado algún susto otro año con algún disfraz, o simplemente por vergüenza (no quiere ser el centro de atención). Sería bueno tener en cuenta algunas precauciones:
El disfraz debe ser elegido a gusto del niño siempre que sea posible.
Unas semanas antes podéis proponerle que se ponga el disfraz por casa para que "vaya haciendo amistad" con él.
Si viene algún amiguito o primo a casa que también traiga su disfraz, así se va habituando a ver a otros con aspecto diferente.
Si el niño se muestra temeroso, podéis probar a disfrazaros vosotros en casa con cosas sencillas (un gorro de pirata, peluca y nariz de payaso...). Es mejor que la transformación la hagáis delante del niño, no que aparezcáis de repente disfrazados, y además es importante que sea fácil para el niño reconoceros. A veces viendo al padre o a la madre disfrazados ellos se animan a imitarlos.
Si se sigue negando, conviene tranquilizarle y restarle importancia. Puede ser buena idea decirle que os lleváis el disfraz en una bolsa, por si en algún momento cambia de opinión.

 


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