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CÓMO SE EVIDENCIAN EN LOS NIÑOS Y JÓVENES
PROBLEMAS DE APRENDIZAJE

Cada vez son más frecuentes los problemas de aprendizaje en los niños y jóvenes, estimándose que en un 20% de los alumnos de cada colegio tienen algún problema de aprendizaje que no es detectado a tiempo y que, muchas veces, determina que el niño fracase en sus evaluaciones a pesar de contar con un buen nivel intelectual.

Este artículo pretende ayudar a padres y maestros a entender la realidad de los problemas de aprendizaje, defendiéndoles como aquellos trastornos en la comprensión o el procesamiento del lenguaje que incluyen dificultades para atender, escribir, leer, hablar (problemas de lenguaje) o resolver problemas aritméticos.

¿FRACASO?
Muchas veces nos preguntamos porque fracasan estos niños a pesar de su coeficiente intelectual. Lo que ocurre es que la inteligencia esta compuesta por una serie de funciones y en estos niños algunas de estas evidencian una edad madurativa inferior a su edad cronológico; mientras que en otras funciones alcanzan un desarrollo superior; esta discrepancia confunde a los padres y maestros, quienes se preguntan cómo es que este niño, que es tan hábil y argumentativo en el lenguaje oral, no entiende las clases, cómo puede escribir bien.

CARACTERISTICAS
Es posible mencionar cuatro características de este tipo de niños. La primera tiene que ver con el colegio de procedencia. La mayoría de estos niños y jóvenes han iniciado su escolaridad en un colegio masificado de básica regular común y comienzan a ser notorias sus dificultades en el transcurso de primer grado. Cuando debe darse el aprendizaje de la lecto-escritura, otros pueden sostenerse por más tiempo sin mayores problemas hasta cuarto o quinto grado, donde a pesar de su nivel intelectual promedio o alto no logran cubrir los estragos que la hiperactividad, inatención, dislexia, o los problemas del lenguaje ocasionan en el aprendizaje escolar.
Dado que a todas luces estos niños y jóvenes son inteligentes, a los padres y maestros les cuesta mucho entender su ineficiencia académica, hecho que determina que con facilidad asuman que hay desidia, desinterés y pocas ganas de estudiar.
Otra característica esta ligada a serios problemas para la ejecución de las tareas en el aula y casa. Generalmente los niños van diariamente a clases y todos los días tienen que ponerse al día de lo que no trabajan en clase. En casa tienen doble trabajo: ponerse al día y hacer la tarea.
En tercer lugar, los padres son llamados permanentemente al colegio: o reciben anotaciones diarias del atraso académico de sus hijos o de su conducta.
La cuarta característica del niño con problemas de aprendizaje (él aún no lo sabe, sus padres tampoco, nadie se lo dijo) es que desarrolla sentimiento de inadecuación, que de hecho agrava su ya precaria situación académica y su ya conflictuada relación con sus padres.

ÁREAS SENSIBLES
Las dificultades que se pueden dar en el área de lenguaje, como problemas fono articulatorios o como inmadurez de las capacidades psicolingüísticas de comprensión y expresión interfiriendo en el habla del niño, que se afana por comunicarse con claridad y no lo consigue. Posteriormente, este niño que no logra por estos problemas los requisitos de deletreo y la lectura, fracasa también en la habilidad para expresarse por escrito.
Generalmente los niños que tienen inmadurez en las capacidades psicolingüisticas de comprensión y expresión no logran un adecuado lenguaje lecto-escrito. Los niños con problemas foniatricos y que no logran adecuada articulación de los fonemas trasladaran los errores a la escritura. Así, escribirán: Sada por Sara, cracias por gracias, aguelo por abuelo, etc.
Con las destrezas lectoescritoras afectadas el éxito en la escuela parece improbable; los niños deben demostrar que han aprendido los objetivos educativos rindiendo pruebas, la mas de las veces escritas; además deben estudiar sus lecciones de sus cuadernos; pero, como van a estudiar si ni ellos entienden lo que han escrito por sus errores disléxicos.
Algunos niños pueden entender lo que oyen pero tienen dificultades para procesar el lenguaje suficientemente rápido y entonces no pueden tomar un dictado de manera eficiente y sus cuadernos quedan con grandes espacios en blanco. Otros niños confunden sonidos isófonos, como gato x dato x pato, etc.
Estos niños oyen dentro del rango normal pero pueden presentar problemas de discriminación auditiva; otros tienen una discriminación auditiva tan aguda que se distraen de lo que hacen con cualquier sonido.
Un gran grupo de niños con problemas de aprendizaje presentan inmadurez en las funciones de atención-concentración en un campo visual con dificultad para discriminar detalles y para realizar tareas de agudeza perceptiva visual.
El ordenamiento y secuenciación de los sonidos de la lengua también pueden presentar problemas para ciertos niños, llegando a invertir la secuencia de los fonemas cuando hablan: aminal x animal. Otros niños presentan dificultades en la conciencia fonológica que determina un atraso en el aprendizaje de la lecto-escritura.
Y así como hay niños que tienen deficiencias en el aprendizaje que se manifiestan como trastornos del lenguaje, de lectura, la escritura o percepción visual o auditiva (no como ceguera o sordera, sino como problemas discriminativos), existen niños con problemas para la representación mental y simbólica de los operadores numéricos. Muchos niños aprenden a contar mecánicamente sin lograr el manejo de las relaciones numéricas. Muchos se enfrentan a tareas que van más allá de sus posibilidades, su ansiedad hace que la tarea parezca más difícil porque dudan de su propia capacidad.
Los niños con problemas de aprendizaje reciben a diario mensajes que devalúan su autoestima: les borran la pizarra, no terminan de copiar, leen mal, se equivocan en las cuentas, no completan la tarea, escriben mal debido a su dislexia, por lo que la maestra les arranca las hojas del cuaderno, desaprueban los exámenes. Ante esta situación, los niños pueden optar por varios caminos:
1. Inhibirse de trabajar para evitar la crítica y la humillación; pero igual serán humillados porque señalara como flojos.
2. Otros niños que ya repitieron el año, los cambiaron frecuentemente de colegio, asistieron a diversos psicólogos y sesiones de terapia, pueden desarrollar un frontal rechazo a la escuela: “Los colegios son un asco”.
3. Otros pueden compensar sus dificultades a través del perfeccionismo o trabajo duro, porque el fracaso y el error significan para ellos la desaprobación de sus padres; pero igual fracasan porque ellos no pueden manejar sus problemas de aprendizaje.
4. Otros chicos por sus fracasos escolares presentan déficit en la autoestima, se manejan o intentan manejar su sentido de poco valor desarrollando actitudes jactanciosas, prepotentes, con aires se superioridad, agresividad, como si la escuela y todo lo que en ella se practica no les interesara. Se presentan estos chicos como superiores, humillando a los chicos más débiles y compensando sus dificultades con conductas que se condicen con el liderazgo negativo, con el desafío e irrespeto a las reglas.
En todos los casos, más que el fracaso mismo en el colegio, son las reacciones de los padres y de los profesores ante estas dificultades las que tienen un efecto devastador en la personalidad de los chicos; y no estamos exagerando, venimos escuchando todos estos años como viven los padres los problemas de sus hijos, como la vida de toda la familia se altera.
Ante esta situación sugerimos a los padres acudir a especialistas psicólogos antes de tomar decisiones apresuradas con respecto a la escolaridad de sus hijos, recordando siempre que la repitencia de año no mejora si cura la dislexia, ni la hiperactividad ni la atención; que los niños no han elegido tener problemas de aprendizaje y que por lo mismo no tienen porque ser castigados o maltratados, que las escuelas masificadas no son la mejor opción para estos niños y que hoy por hoy existen técnicas psicopedagógicas especializadas que incluidas dentro de una educación básica regular realmente personalizada, permiten a estos alumnos alcanzar las metas que ellos y sus padres sueñan.


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